
La acción catequética de adultos
constituye un proceso de formación,
básica, integral, gradual y sistemática, de
modo que se logre la maduración en la fe
de los que lo viven.
• Básica o fundamental: Se trata
de poner las bases de la fe y,
por lo tanto, es una enseñanza
elemental.
• Integral: Es decir, que cultiva
todas las dimensiones de la fe:
la adhesión a Jesucristo, el
conocimiento, la oración, las actitudes evangélicas, el sentido comunitario, la tarea
evangelizadora…
• Orgánica y sistemática: Que proporciona la estructura básica de la fe y lo hace no
de un modo improvisado, sino siguiendo todo un proceso determinado.
• Gradual: Dividida en etapas progresivas.
• De duración limitada: Suficientemente prologando, pero delimitado en el tiempo.
Se trata de un momento que enlaza la acción misionera con la pastoral, y se constituye
como un momento fundamental que ningún cristiano debería omitir.
Para los que desean entrar en este proceso, se les invita a vivir una convivencia fuerte,
de entrada en el catecumenado. Esta convivencia, además de recoger el camino recorrido y
celebrar la fe inicial, pretende poner las bases para caminar y construir bien a lo largo del
catecumenado.
Este proceso, como tal, para ser efectivo necesita ser deseado y acogido, así como
respetado en su desarrollo. No se trata de unas catequesis más, sino de poner las bases de una
fe madura.
I. OBJETIVOS
La acción catequética tiene como objetivos generales:
• Llegar a conocer a Jesucristo y vincularse a Él de modo personal, de modo que surja
en él un hombre nuevo transformado por el Espíritu de Jesús de Nazaret, que le haga
reconocer a Dios como Padre y a los hombres como hermanos, y esa relación se viva
en todo los acontecimientos de la vida.
• Vivir la dimensión comunitaria de la fe y adquirir un sentido de pertenencia eclesial.
• Identificarse como comunidad de seguidores de Jesús, asumiendo su causa y
colaborando en su implantación en el mundo y en la Iglesia.
• Adquirir la identidad cristiana y la capacidad de
dar razón de la fe.
• Lograr un conocimiento básico, global y
renovado de la fe.
Estos objetivos generales se van especificando en
otros más específicos en las diversas etapas del proceso.
II. DESTINATARIOS
Los destinatarios de esta acción son todos
aquellos en quienes la acción misionera ha suscitado la fe
inicial, o cuando menos, el interés por la fe y el deseo de
conocer personalmente a Jesucristo.
Son, pues, personas que, libremente, asumen vivir
este proceso para madurar su fe y fundamentarla.